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Oftalmología pediátrica

¿De qué se ocupa la oftalmología pediátrica?

Los niños pueden presentar patologías similares a los adultos si bien algunas son específicas y más frecuentes.

Podríamos dividir las enfermedades oftalmológicas de la infancia en congénitas y adquiridas.

  1. Congénitas

Afortunadamente las alteraciones congénitas de los ojos son poco frecuentes y su gravedad tiene que ver fundamentalmente con el periodo en que se produzcan. No es lo mismo que la afectación tenga lugar durante el proceso de formación del ojo (antes de las 12 semanas de gestación) o después, durante el desarrollo del mismo. Pueden afectar a cualquier parte del ojo pero citaremos las más frecuentes:

Cataratas congénitas: las opacidades congénitas del cristalino pueden localizarse en cualquier parte del mismo y en dependencia de su extensión y densidad pueden ser más o menos graves. Las opacidades poco importantes y que apenas comprometen la visión no se deben tratar aunque si vigilar porque algunas de ellas pueden evolucionar a peor con el paso del tiempo. Sin embargo las opacidades muy densas requieren un tratamiento quirúrgico urgente pues de ello depende que se desarrolle o no la función visual del ojo. Una de las causas más frecuentes de cataratas congénitas son las virasis contraídas por la madre durante los tres primeros meses de gestación y en particular la rubeola.

Se observa una mancha blanquecina en la parte posterior del cristalino que corresponde a la catarata polar posterior. Es una de las patologías mas importantes de la oftalmología pediátrica.

Catarata polar posterior

Ptosis palpebral: La ptosis palpebral consiste básicamente en que el parpado superior se encuentra más bajo de lo debido. Se debe a un mal funcionamiento del músculo elevador del parpado quien no tiene la fuerza suficiente para levantarlo. Además del aspecto antiestético que produce también puede ocasionar un importante trastorno funcional si cubre la pupila. En este caso la intervención quirúrgica será urgente por cuanto compromete el normal desarrollo visual del niño.

Caída del párpado superior izquierdo afectando al eje visual del paciente

Ptosis congénita izquierda

Obstrucción congénita de vías lagrimales: Alrededor de un 4% de los recién nacidos tienen una obstrucción congénita de las vías lagrimales (autenticas “cañerías de desagüe” de las lágrimas). La obstrucción puede ser uní o bilateral. La consecuencia de dicha anomalía es que el paciente presenta epifora continuada (ojo lloroso) y con frecuencia infecciones de repetición. Muchos de ellos se resuelven de forma espontánea pero cuando no es así se debe proceder a un sondaje de la vía para romper la membrana responsable de la obstrucción y solucionar definitivamente el problema.

Afecciones retinianas: Algunas enfermedades infecciosas que la madre pueda padecer durante los primeros meses del embarazo pueden afectar a muy diversas partes del ojo incluida la retina. Estos focos de infección retiniana pueden ser más o menos graves en dependencia del lugar donde asienten. Así pues, no será lo mismo que el foco infeccioso se sitúe en la periferia de la retina que en la parte central donde el compromiso visual será más importante. Entre las causas más frecuentes hay que destacar la toxoplasmosis materna.

Se trata de un defecto congénito que consiste una inadecuada formación del ojo en el periodo embrionario

Coloboma retiniano

Trastornos de la motilidad ocular: La ausencia, la fibrosis o un trastorno de la inervación de algún músculo extraocular puede provocar una alteración congénita de la motilidad de los ojos con la aparición de una desviación en alguna posición de la mirada.

El ojo derecho está desviado hacia fuera.

Exotropia derecha

  1. Adquiridas:

Los niños pueden presentar el mismo tipo de patologías que los adultos salvo, obviamente, aquellas ligadas a la edad. Entre las más frecuentes podemos citar:

Defectos de refracción: Es el tipo de patología más frecuente en la edad infantil.

Desde que nacemos y durante los primeros tres años de vida se producen cambios en las diferentes estructuras del ojo que tienen como finalidad que no exista ningún defecto de refracción. Así por ejemplo la longitud axial del ojo pasa de 17 mm. a 24 , la córnea se aplana y el cristalino modifica su forma y volumen. Cuando por cualquier razón no se cumple algunas de estas adecuaciones surgen los defectos de refracción.

La hipermetropía es el defecto de refracción más frecuente en la infancia y debe considerarse como fisiológico cuando la potencia no supera las dos dioptrías.

La miopía escolar suele iniciarse a partir de los 7 años (salvo la miopía evolutiva degenerativa que puede empezar antes) teniendo una tendencia a aumentar hasta los 18.

El astigmatismo producido generalmente por una deformidad de la córnea se puede combinar con los dos anteriores.

Si desea saber si su hijo ve bien, realice este sencillo test.

Estrabismo: La pérdida del paralelismo de los ojos suele afectar a alrededor de un 3% de la población y su inicio en el 95% de los casos tiene lugar antes de los 4 años. Para más detalles ver el capítulo anterior en este mismo apartado).

Conjuntivitis alérgica: Si bien pueden presentarse conjuntivitis de cualquier tipo en la infancia (víricas, infecciosas, etc.) las alérgicas son las más recurrentes y las que requieren un tratamiento mas continuado. Muchas veces es necesaria la participación de un alergólogo para determinar la causa de la misma.

Se observan vesículas y costras que afectan a la frente, al párpado y al ojo del lado izquierdo.

Herpes zóster en un bebé